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LA  PLAZA  DE  ARMAS

Como plaza mayor se conoce a la plaza principal de algunas localidades en el urbanismo castellano e hispanoamericano…El nombre de "plaza mayor" se prevé explícitamente en una Ordenanza de los Reyes Católicos de 1480 como el que debe llevar el lugar de una población con suficiente espacio abierto para celebrar el mercado y en el que debe instalarse el ayuntamiento. Aplicado el urbanismo castellano durante la conquista de América para la fundación de ciudades de nueva planta, se utilizó, además del de "plaza mayor" el de "plaza de armas", debido a la prevención de utilizarlas como principal punto de reunión en caso de un ataque, por lo que, además de los principales edificios públicos (casa consistorial e iglesia mayor) alojaban arsenales o guarniciones de armas (véase Ordenanzas de Felipe II de 1576).
     El nombre oficial de muchas plazas con estas denominaciones, al igual que el del resto de la toponimia urbana, ha sufrido cambios de naturaleza política. Por ejemplo, en España ha sido corriente que se sustituyera por Plaza Real o Plaza de la Constitución alternativamente según cambiara el gobierno durante los siglos XIX y XX.
     Como concepto urbanístico, de espacio abierto que permite el contacto y la comunicación entre los ciudadanos y una gran cantidad de funciones urbanas, lugar de abastos a las puertas de las murallas, pero fuera del.
      “El primer nombre de la plaza y el que se usó a lo largo de la Colonia fue el de Plaza Mayor. Durante el proceso de Independencia, al convertirse en lugar de reunión de los bandos y tropas, ocurrió el cambio y se le denominó Plaza de Armas.
     “Era costumbre entre los patriotas reunirse allí; los militares desfilaban con sus armas y hacían proclamas en favor de su causa. Este uso continuó en el período militarista.
     En 1950, Robert Ricard data el origen de la Plaza Mayor española en las últimas décadas del siglo XV y distingue dos tipos: «noble y monumental» (Madrid y Salamanca) y «modesta con aire vulgar» (Burgos, Segovia, Toledo), y deja constancia de que las ciudades musulmanas no las tenían. Agrega que en América era «el centro y símbolo de la ciudad y organismo alrededor del cual se dio su vida. Podría decirse, sin gran exageración, que una ciudad hispanoamericana es una Plaza Mayor rodeada por calles y casas, más que un conjunto de calles y casas en torno a una Plaza Mayor». La Plaza Mayor americana, más grande que la española, no era monumental sino por los edificios que la rodeaban. Además de plaza municipal tenía la presencia de la Iglesia, residencia de las autoridades, tribunal y prisión.
     Más tarde surgieron distintas vertientes que difirieron en cuanto al origen de la Plaza Mayor en España y en América (la indigenista destaca la influencia de ciudades prehispánicas como modelo de la ciudad de la conquista, y que en aquellas ya existían grandes plazas de ceremonias y mercado), pero lo cierto es que la «política de España convirtió a América en un lugar de ensayos entre 1492 y 1573», plasmándose un modelo clásico de la ciudad colonial hispanoamericana que Jorge Enrique Hardoy resume como:
•    Traza en forma de damero, repitiendo elementos, cuadrados o rectangulares.
•    La plaza era un elemento más.
•    Alrededor de ella eran construidos la Gobernación, el Ayuntamiento y la Iglesia.
•    Los lados de la plaza poseían arcadas.
•    Frente a las demás iglesias se dejaba una plazoleta.
     Muchas veces hemos escuchado que la gente dice Plaza de Armas y Plaza Mayor de Lima, pero ¿cuál es la manera correcta de llamar a la plaza más antigua de Lima?
     Marco Aurelio Denegri explicó en su columna de El Comercio cuál es el significado de ambas frases y en qué momentos requiere ser llamada así.
“La plaza principal de una ciudad es la Plaza Mayor, el núcleo de la vida urbana, la plaza más antigua, la plaza fundadora.
     Plaza de Armas hay en los cuarteles y antes la había en los castillos medievales. Plaza de Armas es el sitio en que acampa y forma el ejército cuando está en campa. Dícese también Plaza de Armas de la ciudad o fortaleza que se elige en el paraje donde se hace la guerra, a fin de poner “, escribe el periodista. Además, durante el virreinato, el lugar se usó como mercado, como coso de toros antes que el Virrey de Amat construyera la plaza de toros, incluso fue centro de ejecuciones durante el tiempo de la Santa Inquisición.
“El primer nombre de la plaza y el que se usó a lo largo de la Colonia fue el de Plaza Mayor. Durante el proceso de Independencia, al convertirse en lugar de reunión de los bandos y tropas, ocurrió el cambio y se le denominó Plaza de Armas.
    “Era costumbre entre los patriotas reunirse allí; los militares desfilaban con sus armas y hacían proclamas en favor de su causa. Este uso continuó en el período militarista. La plaza sirvió como escenario para los desfiles de la milicia y poco a poco se fue imponiendo el apelativo de Plaza de Armas.”
LA PLAZA DE ARMAS DE CAJAMARCA
La Plaza de Armas de Cajamarca, se encuentra a 2,750 m.s.n.m., es un lugar de intensa evocación histórica, quien, por primera vez, se encuentra en ella, es víctima de un irresistible empeño imaginativo que tiende a reconstruir la gran celada tendida por los españoles a los indios.
Fue el punto de la cita de dos mundos diferentes, la Occidental Hispana y la Andina Incaica, dos civilizaciones extrañas, la una para la otra, pero había de encontrarse en un momento crucial para cambiar el curso de la Historia Universal.
Los hechos de Cajamarca fueron los primeros y más significativos de una serie de acontecimientos que tuvieron por resultado la destrucción del Imperio de los Incas y la dominación española del Perú, sucesos que, a su vez, fueron de enorme trascendencia en la transformación de la estructura del mundo entero. No es únicamente el hecho de haber sido escenario de los primeros y más dramáticos episodios de la conquista, lo que le confiere a Cajamarca, su historia; su prestigio cultural y la naturaleza de su carácter histórico han sido forjados por los cajamarquinos a través de su propia historia regional, cuyo origen se remonta a varios miles de años de la llegada de los europeos.
Xerez afirma «que es más grande que cualquier plaza de España». Sobre la construcción de la Plaza Colonial no se tiene ningún dato fidedigno; es posible que los pocos españoles que se quedaron después de la destrucción de la ciudad incaica, se dedicaron a repartir los solares y a reconstruir la nueva población. En 1699, siendo Corregidor de Cajamarca don Juan de Aróstegui, se delineó y se denominó Plaza Mayor; desde ese momento la Plaza se convirtió en lugar de concentraciones de las paradas militares y de reunión en las fiestas cívicas y religiosas; también servía de escenario, para la pelea de gallos, lidia de toros, y el lugar de abastos.
La plaza principal ha sido y sigue siendo el centro de la ciudad. Desde la época Inca fue un gran centro oficial donde se juntaban los tributos de la sierra norte; allí se encontraban grandes galpones que funcionaban como depósitos para el almacenamiento de víveres y ropa. Fue además el estacionamiento de la ruta entre Huamachuco y Bambamarca y más exactamente del Cusco a Quito.
En inicios de la vida independiente, se llamó Plaza de Armas (nombre con el cual se le conoce hasta ahora).
En 1889, según referencias de Amalia Puga, la superficie de la Plaza era de 23,184 m2 y servía como mercado.
En el año 1932, cuando fue alcalde el Sr. Alejandro Castro, se cambió el nombre de la Plaza de Armas por Plaza de la Custodia, nombre que duró por muy corto tiempo.
En 1945, se designa como alcalde a Don Carlos Malpica Rivarola. Quien, oponiéndose a los planes y deseos de 105 aristócratas cajamarquinos, inició una nueva remodelación; en el lapso de los años de gestión dicho alcalde de Cajamarca (1946-1947), su proyecto de remodelación de la Plaza avanzó en un 80 %, concluyéndose hacia 1950, aproximadamente.
En este contexto de crisis y aislamiento de la ciudad, la Plaza Mayor San Antonio de Cajamarca adquiere, hasta fines del Siglo XX, una fisonomía propia sin mayores influencias externas, con una identidad provinciana muy fuerte que la define con notables influencias sobre las plazas de la mayor parte de las provincias y distritos del departamento de Cajamarca, tal como podemos observar, hasta hoy, en la Plaza Mayor de Cutervo, entre otras plazas. Efectivamente, el diseño paisajístico de la Plaza a cargo de la municipalidad de Cajamarca traduce, en este lapso, la idiosincrasia andina de sus autores y se expresa en adornos arbustivos, especialmente de ciprés (Cupressus macrocarpa), en forma de vicuñas, llamas, campesinos o escudo del Perú, dispuestas armoniosamente en los cuatro lados de la Plaza Mayor.
En la actualidad ha sido remodelada. El centro histórico viene atravesando un proceso constante deterioro, los falsos conceptos de modernidad, el incremento de servicios, además de las soluciones inadecuadas, unidos al desarrollo e incremento migratorio, van perpetrando graves pérdidas al patrimonio. Este ritmo sigue en aumento: el uso residencial se va convirtiendo en zonas de trabajo y comercio de la población que concentran todas sus actividades en la zona monumental. Estos factores están produciendo una mutación acelerada en la calidad de sus espacios públicos, ocasionando la pérdida de las principales características arquitectónicas.
Actualmente la Plaza de Armas tiene nueve entradas:
    .    Jr. Amalia Puga           02        · Jr. Dos de Mayo        02
    ·    Jr. Del Batán                01        · Jr. Cruz de Piedra      01
    ·     Jr. Del Comercio         02        . Jr. San Martín           01
LA PILETA DE LA PLAZA DE ARMAS
En 1699, se inició la construcción de la pileta central ornamental de la Plaza de Armas, de piedra de cantería tallada dirigida posiblemente por, el arquitecto Matías Pérez Palomino; siendo Corregidor de Cajamarca don Juan de Arístegui, colocándose en el centro la Pileta de cantería de cinco metros de alto y de tres tazas.
La fuente octagonal presenta inscripciones que registran las principales intervenciones realizadas.
En las dos tazas del cuerpo central se ubican ocho mascarones grotescos de tradición renacentista representando leones en la parte superior y rostros de hombres. Desde hace más de tres siglos, sus bocas son los surtidores que generan los efectos de caída de agua.
En el año 2010, se realizó la puesta en valor del monumento mediante un tratamiento de consolidación de su estructura lítica.
El 19 de noviembre del 2010, se inauguró la restauración. La fuente de piedra es una de las más antiguas que se conservan en el país, posee, por lo tanto, valor histórico y testimonial, además de constituir un referente urbano de gran calidad artística y ornamental. Fue construida en 1699 (siglo XVII), tallada a mano en piedra volcánica existente en la zona y su elaboración fue encargada por el Corregidor Don Juan Antonio de Aróstegui.
SISTEMA HIDRÁULICO
La Plaza Inca contó con un sistema eficiente de canales de piedra para abastecer el agua a los reservorios de las construcciones existentes.
En la época virreinal, la nueva plaza tuvo como ornamento la fuente que vertía agua mediante un sistema de vasos comunicantes que permitían elevar el líquido que brotaba del remete superior.

 

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